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Aythnyk · Poesía

Poema

Colección · VUELO A LA LIBERACION

SER

Cynthia Pinedo →

tu sonrisa, el atardecer, por cada minuto,
por el amor de quienes están contigo,
¿y si nadie está contigo?, ¿y si estas solo?
No, no estás solo, nunca estarás solo,
porque Dios está contigo, Dios es todo y es tu fuerza, tu única verdad.

¿Por qué me pasa esto a mí, o a mi hija(o), o a la persona que amo?
Muy dentro de ti, en tu interior, están todas las respuestas,
en tu alma hay sabiduría, solo busca llegar a ella,
a ese manantial de pensamientos sabios y puros,
llenos de divinidad que te darán tranquilidad, paz; medita, busca la luz.

El hecho es que la muerte no es el fin, y la vida es un medio,
y en cada momento hay una oportunidad, hay una esperanza;
de cambio, de vida, de transformación, de acercamiento a Dios.

Es como cuando hay una corriente de agua pura y cristalina, que corre,
y se le vierte un colorante artificial que torna toda el agua en ese tono,
un tono brillante, nítido; así se transforma el cuerpo en forma interna,
cada neurona, cada célula, vibrante, espiritual, por vivir o por morir.

¿Qué eres tu?, ¿eres lo que dan los otros?, ¿si te dan algo?
Como tiempo, atención, o amargura, soledad, compasión…
o simplemente “ERES”, y eres fuerte para afrontar este reto,
para luchar por ti, porque te tienes a ti mismo,
para demostrar tu amor por la vida, por los demás,
y dejar huella en tu camino, huella a tu paso.

¿Pero como dejar huella en la soledad, o en esa situación encadenante?
La huella existe, con o sin ser descubierta, después será vista,